Los secretos más grandes sobre el Che no yacen escritos; se han filtrado a través de sus hombres, con el propósito siempre de salvarlo de dos mentiras históricas: una, que era un asesino; o que dejó de creer en Fidel. No conozco a un solo colega suyo que no le profesara profunda lealtad, aunque ante la incógnita o el oportunismo cediera un ápice a los extremos de la guerra fría. He pensado mucho sobre ello desde que sentí en mí las ancadas de rocinante. ¿Quién traicionó a quién? ¿Hubo traición? Orlando solía revelar esos secretos con naturalidad, pero luego lo sobrecogía el temor de dañar la imagen de Fidel, de dejar una estela negra en las páginas de la historia, de aliviar la tensión que mantenía lejos, al fin y al cabo, el extremo enemigo. Pero el mismo temor se convertía en el látigo que lo animaba y desafiaba para estar a la altura de su comandante cuya muerte nunca se resignó aceptar.
viernes, 16 de octubre de 2020
LOS SECRETOS DEL CHE II
sábado, 10 de octubre de 2020
LOS SECRETOS DEL CHE I
Conocí al Che en el 2003, cuando cursaba la carrera de Letras. Orlando Borrego fue el Virgilio que me adentró en las selvas de la Revolución. Tenía entonces 22 años, y había escuchado hablar tanto de él, que no sabía realmente quién era. Aun así, siempre me fue entrañable; personal. Mi padre lo escoltó en la primera ciudad libre de Cuba, Cabaigüán. Ahí están una de las fotos más bellas que se le han hecho, como un rocinante, adarga al brazo, o un Jesús ante las puertas de Jerusalén. Luego, cuando nos fuimos a vivir a La Habana, el azar hizo que Camilo y yo nos amigáramos. Nuestros apartamentos eran contiguos, y los juegos de niños se sucedían entre dichos y memorias de su abuelo, siempre al amparo tierno y caluroso de Hildita (Guevara). Ahora que es otro aniversario de su muerte; el día infame en que lo asesinaron, trato de hilar esos recuerdos. Ya es imposible separar mi memoria anterior a la de esos pasos del hombre leal, del amigo puro que fue Orlando, quien cargó hasta el último de sus días el peso indómito de la obra guevariana.
Abrió la caja fuerte, y agarró el primer tomo de El Capital. Con el peso de su cuerpo lo colocó contra la mesa, como si al soltarlo pudiera abrirse solo y revelar secretos. La letra del Che, y el mensaje entre letras de aquellas palabras, era, EL HOMBRE. ¿Habían perdido los marxistas el norte, cuando el Che anotó que había que volver al Marx filósofo –humanista-, para recordar los principios que le animaron a escribir aquella “mole” de El Capital? El Capital es la demostración lógica de que el liberalismo, con toda su bonanza, aún no es el fin de la historia; y que reproduce la explotación del hombre por el hombre, lo que contradice su supuesta modernidad. El socialismo, en cambio, es la “rehumanización” del hombre; la conciencia del hombre como agente de la historia y que no existe verdad ni poder absolutos. Aquella idea de ouroboro, en un país donde el poder parecía un gran titán de bronce, se desprendía de esas notas frugales para dibujar en mí el eje de un universo deseado y necesario.
Las palabras de Orlando siempre fueron como notas al margen. Él quería delegar en los jóvenes la fuerza que podía construir el socialismo. Sabía cuál era la base de mi noción de la historia, y logró que fuera capaz de cuestionarla para hallar respuestas imprescindibles. Fue entonces que conocí al Che, sentí su revolución, me asombré de lo que se es posible cuando nos guía el amor; cuando nuestros derechos humanos no tienen puesto precio, y el pueblo tiene el poder. Un día Orlando sacaba un manuscrito, otro día 7 tomos de un libro que solo constaba con 200 ejemplares. Su talante desbordaba sobriedad y era verde como laurel. Entre esas líneas el Che fue un joven creativo, disidente; columna vertebral de la revolución; un tipo de líder que la generación a la que pertenezco nunca experimentó.
¿Por qué los cubanos no supimos de la crítica guevariana al socialismo real? ¿Por qué no se supo del extraordinario y rico debate sobre economía política entre ortodoxos en Cuba, miembros del comunismo internacional, y “los herejes” comunistas del Tercer Mundo, tal y como los llamaban la nomenclatura de la Unión Soviética? Cuando mi asombro se convertía en enojo, Orlando me respondía con una frase que su jefe solía decir al terminar las reuniones bimestrales en el Ministerio de Industria: “Hombre-montaña atado a un lirio.” Era un verso de Darío con la misma fuerza del ouroboros moviéndose, abriendo puertas secretas.
Cuando logró desprenderse para continuar su lucha por los pueblos oprimidos, aquel Hombre-Montaña traería a la luz las señales de un pensamiento necesario, como rastro luminoso en la peor noche: “Apuntes críticos a la economía política”, “El socialismo y el hombre en Cuba.” Su muerte es una lección que aún los cubanos y los pueblos de América estamos aprendiendo. No hay poder que pueda con el derecho de Nuestra América. La lucha aún continua, por la libertad de los pueblos y oprimidos del mundo.
lunes, 8 de abril de 2019
CRITERIOS
La Asamblea Nacional del Poder Popular ES el máximo órgano de poder en Cuba, con la capacidad de sus miembros de postular y legislar, respondiendo a las demandas y necesidades del pueblo.
Es urgente una reforma integral del sistema electoral cubano. Urge que el pueblo cubano elija por voto directo y universal al presidente.
Todos los cubanos de bien debemos unirnos y alzar nuestra voz para condenar el Bloqueo, con la misma fuerza que condenamos el inmovilismo, la falta de transparencia y consenso políticos, así como la corrupción económica y administrativa.
Estos cambios pueden realizarse sin que ello signifique abandonar los principios universales que han guiado a los revolucionarios en su lucha por la soberanía y la justicia social.
Hoy día somos muchos los que observamos con tristeza la desconexión entre dirigentes y gran parte del pueblo cubano. No prima diálogo ni liderazgo efectivo entre las instituciones y grupos de personas que expresan su descontento. Se necesita de creatividad, transparencia y originalidad para sumar a los diferentes sectores de la población cubana, apoyar a los más necesitados, e inspirar a mayorías y minorías a poner en alto el nombre de la patria.
miércoles, 17 de mayo de 2017
TROMPO
El tropo no es tuyo ni mío
Trompoloco
Ni cuarta dimensión
Ni sinestesia
Ni poético
Ni revolución
El trompo loco
Tuyo y mío
No es la cuarta dimensión
Ni sinestecia
Ni poético
Ni revolución
Guardado en un estuche
Empolvado
Con unos cuantos nombres
Que la Historia prohíbe
Inmóvil en sí mismo
Dando vueltas
En todos los tiempos
De los días y flores
De la casa del alibí
Del abuelo negro
Del abuelo blanco
Del cronopio
Escondido en lo santo
Sin practicantes
Para que nadie se lo robe
Con sonsonete de vencedor
Que cante, un cante jondo
Una rumba conga
Una América Nuestra,
Qué abume
Danos el pan
El carro, la casa, el pueblo
Y el menester, que ganas sobran
La Avaricia
El Abuso
La Hipocresía
El Miedo
La Guerra
Y el trabajo
Que parte el Trompo
Y afila la punta
Para que baile bien
En la tierra o en el viento
Hacia el cielo
Con vuelo de poema
El Tropo-paloma
Para jugar con una cintura
Hecha huracán
Una silla jungla
Una frontera horizonte
Y hasta con una trumpá
Ni partir
Ni enrollar
Y quien lo lanza lo sabe bien
Que para Trompo
El Tropo
Chicago
En 2014, hace ya un poquito más de 10 años, llegué a Chicago. Entonces tuve la común sensación del "sueño americano". Se te adentr...
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“Señores míos, dijo el anciano encarecidamente a los fuegos fatuos, en adelante voy a enseñaros el camino abriendo el paso; más esperamos vu...
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